Durante los siglos XVII y XVIII, las clases elevadas españolas se aficionaron a los bailes de sociedad, que solían celebrarse en casas particulares, con ocasión de festividades públicas, sobre todo en la fiesta de Carnaval.Por aquellos años estas fiestas se las denominaba "Saraos". Primeramente la fiesta comenzaba con un tiempo dedicado a las charlas y a tomar chocolate caliente, muy de moda por entonces.Mas tarde seguía una parte de danzas galantes a cargo de actores profesionales, que interpretaban alguna escena mímica o comedia castellana, para continuar con el baile general en el que los invitados pasaban a bailar las danzas de moda, como, los minués, danzas alemanas, pasapié, amable, contra danza, rigodón, gavota etc, siendo la más famosa de las danzas el Minué, puesta de moda y popularizada en la corte de Luis XIV. Este era un baile por parejas, ceremonioso y lento. En las salas solía haber unos maestros de danzas que dirigían el baile con un bastón muy alto y, por ultimo, un actor que encarnaba a Carnaval, invitaba a todos los asistentes al sarao del día siguiente, que se celebraría, en una mansión o palacio próximo. Los bailes de carnaval se hicieron muy famosos, y cada vez más populares, por lo que comenzaron a celebrarse en grandes espacios como el teatro del Príncipe de Madrid. Generalmente comenzaban a las diez de la noche, hasta bien entrada la madrugada. El Minué llego a ser relevado por la Contradanza, como baile más apreciado, en ella intervenían hasta 32 parejas, dirigidas por un maestro bastonero que marcaba el ritmo de la orquesta formada por músicos generalmente ciegos, que tocaban la guitarra, flauta, violín, violas, oboes... Estos bailes eran ceremoniosos y respetuosos.

En la segunda mitad del siglo XVIII, los bailes franceses comenzaron a perder su atractivo, por resultar demasiado formales y controlados, comparados con algunas danzas de origen popular español, que se hacían célebres en todo el país y que calaban entre las clases más elevadas.
La competencia entre los bailes franceses y los españoles fue una pugna que se libro en la España del siglo XVIII, entre las modas venidas de Europa, sobre todo de Francia, y la voluntad de reivindicar una tradición y una sensibilidad propia, fuera en la lengua, en el vestir, o en las formas de divertirse.
Por un lado estaban los "Petimetres"( del francés petit-maître), eran jóvenes amanera dos y ociosos que hablaban medio francés he iban cuidadosamente maquillados y peinados, pasando su tiempo en salones mundanos y de poca reputación. Frente a ellos surgió un tipo alternativo, el majo o la maja, mozos que vestían según las normas de la elegancia ostentosa y desafiante del pueblo llano, su desparpajo causó sensación, y así a finales del siglo se desarrollo la moda del "Majísmo", la afición de hombres y mujeres de la burgesía y hasta de la aristocracia a vestirse a la manera de los majos, a imitar su forma de hablar y, también de participar en sus diversiones, incluidos los bailes de candil, fueron relegando la moda afrancesada, y que se extendió por Francia y otros países.
Los bailes españoles comenzaron a desplazar a los europeos, por ser más alegres y divertidos. Scarlatti compuso sonatas inspiradas en los fandangos que escucho durante su estancia en Sevilla, en 1.729, Boccherini, que vivió en Madrid durante algo más de treinta años, compuso un célebre quinteto de guitarra que finalizaba con un fandango, con ritmo de castañuelas incluido.
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