El tiempo apremia y, se acumula el trabajo en estos día tan flamencos en Valladolid. Comenzamos la jornada con tapeo y buen vino de la tierra, programado a las 14 horas del jueves 9 de junio, en el Bar Restaurante "Sabor Castellano", próximo a la sala de conciertos Lava, al fin, de realizar un primer encuentro, entre aficionados, artistas participantes y cualquier persona, que pudiera tener interés en acercarse a conocer un poco el mundillo flamenco. Las expectativas eran buenas, a si, como la idea, pero creo que algo fallo, pues la asistencia esperada, no se cumplió y lo anunciado, se desarrollo de una forma diferente. Cuestión a tener en cuenta, no obstante, los que hicimos acto de presencia, pasamos un rato agradable con artistas y conferenciantes; que no fueron tantos, como los que se anuncio y se esperaba.
La velada se presento. de forma habitual, una primera parte corrió a cargo del conferenciante José María Castaño, que debatió sobre la figura de Manuel Agujetas y los sonidos negros, a su memoria. El público presente, en pié, rindió un breve homenaje, con sendos aplausos, en reconocimiento al arte del cantaor recientemente fallecido. José María Castaño, en la actualidad es director del Aula Universitaria del Arte Flamenco de la Universidad de Cádiz, y director del programa radiofónico "Los Caminos del Cante". La ponencia fue interesante y bien expuesta.
El cantaor Antonio Reyes, natural de Chiclana de la Frontera(Cádiz) 1.976, pertenece a una buena dinastía flamenca gaditana, con tan solo siete años participó en los Jueves Flamencos de la mano del guitarrista Manuel Morao, y desde ese momento, su proyección artística ha sido imparable. Desde muy joven actúa en las diversas peñas y recitales de Cádiz. Con tan solo 13 años, gana el primer premio de Cante Jondo "Antonio Mairena". Junto con el guitarrista Paco Peña, realiza numerosas giras por Francia, Italia, Holanda, Inglaterra, Grecia y Suiza , pasando a Estados Unidos, en las ciudades de New-York , Chicago y Boston.
Es portador de numerosos premios y galardones. Solicitado en la actualidad en los más importantes festivales flamencos, consolidándose como uno de los talentos más importantes del cante flamenco actual.
Diego del Morao, a la zaga de Antonio Reyes, es también heredero de una dinastía de tres generaciones en la guitarra flamenca. Nace en Jerez de la Frontera (Cádiz) 1.978, Hijo del gran guitarrista Moraito Chico, exponente máximo del soniquete jerezano. Comienza su andadura guitarrística muy joven en su propia casa, como es natural, recibe las primeras indicaciones en el oficio de la mano de su padre. Al tiempo se forma técnicamente en la academia de "El Carbonero". Su debut profesional lo realiza colaborando con la Macanita. En el transcurso de su carrera se ha convertido en uno de los guitarristas más solicitados en proyectos discográficos, acompañando al cante a figuras como Jose Merce, Diego el Cigala, Manuel Orta, Niña Pastori, Marina Heredia, Diego Carrasco, Montse Cortés, Argentina, Vicente Soto Sordera y un elenco más de artistas, entre los que se encuentra actualmente Antonio Reyes.
Después de estos breves apuntes biográfícos, de ambos artistas, paso a relatar en lo que puedo, lo que corresponde a la actuación de estos dos flamencos.
Con la colaboración de las palmas de Patricia Valdés y Tate Núñez, a lo largo de una hora aproxima damente, se comenzó por Solea,(curiosamente de la misma forma que Rafael de Utrera) y de un mismo corte musical.
Alargando los tercios con exigencia, en largas melismas, arropado ligeramente con suaves falsetas y cierres por la guitarra de Diego, Antonio Reyes, finalizo con solvencia este estilo. Continuo por tangos, en un alarde de buen cante y pellizco, con largos si lencios en el compás por parte de la guitarra, dejando espacio al cante, cubriendo a veces con ritmos a contra tiempo. Siguió por Seguiriya, Jaleos, Cantiñas de Cádiz, para finalizar por Bulerías y, un bis por fandangos con tintes de Manolo Caracol.
En conjunto, una actuación seria y bien presentada, mezcla de clasicismo y modernidad, sobre todo en el toque de guitarra, algo escasa en el acompañamiento, quizás se deba a las nuevas tendencias o, al estilo muy particular de Diego del Morao,que prefiera dejar lucir la voz del cantaor Antonio Reyes, que se encuentra en un momento mágico, con una voz muy flamenca y en excelentes condiciones.
Enhorabuena y felicidades a estos grandes artistas, que mostraron un flamenco pleno de arte para el disfrute de la afición Vallisoletana.
Los asistentes en el encuentro flamenco, con Antonio Reyes, Patricia Valdés y Tate Núñez.
En esta cuarta jornada, debido al cartel encabezado por el cantaor Antonio Reyes, con la colaboración de Diego del Morao, había suscitado interés en la afición de esta ciudad, debido ello, a la popularidad, tanto del cantaor, como del guitarrista, al ser este, heredero de una saga familiar muy conocida y, por lo tanto, portador de una escuela guitarrística, sobre el famoso soniquete rítmico de la bulería, propia de Jerez ,que tanta connotación popular ha adquirido en los últimos años. Y así, ocurrió en la tarde noche de la velada. El auditorio, presento mayor aforo respecto a los días anteriores. Esto no deja de ser algo preocupante, y digno de analizar con mayor tranquilidad, dado que, el resto de los días, anteriores y posteriores, presentan una cartelera muy atractiva, sera una cuestión de exponer y debatir en otro momento.La velada se presento. de forma habitual, una primera parte corrió a cargo del conferenciante José María Castaño, que debatió sobre la figura de Manuel Agujetas y los sonidos negros, a su memoria. El público presente, en pié, rindió un breve homenaje, con sendos aplausos, en reconocimiento al arte del cantaor recientemente fallecido. José María Castaño, en la actualidad es director del Aula Universitaria del Arte Flamenco de la Universidad de Cádiz, y director del programa radiofónico "Los Caminos del Cante". La ponencia fue interesante y bien expuesta.
El cantaor Antonio Reyes, natural de Chiclana de la Frontera(Cádiz) 1.976, pertenece a una buena dinastía flamenca gaditana, con tan solo siete años participó en los Jueves Flamencos de la mano del guitarrista Manuel Morao, y desde ese momento, su proyección artística ha sido imparable. Desde muy joven actúa en las diversas peñas y recitales de Cádiz. Con tan solo 13 años, gana el primer premio de Cante Jondo "Antonio Mairena". Junto con el guitarrista Paco Peña, realiza numerosas giras por Francia, Italia, Holanda, Inglaterra, Grecia y Suiza , pasando a Estados Unidos, en las ciudades de New-York , Chicago y Boston.
Es portador de numerosos premios y galardones. Solicitado en la actualidad en los más importantes festivales flamencos, consolidándose como uno de los talentos más importantes del cante flamenco actual.
Diego del Morao, a la zaga de Antonio Reyes, es también heredero de una dinastía de tres generaciones en la guitarra flamenca. Nace en Jerez de la Frontera (Cádiz) 1.978, Hijo del gran guitarrista Moraito Chico, exponente máximo del soniquete jerezano. Comienza su andadura guitarrística muy joven en su propia casa, como es natural, recibe las primeras indicaciones en el oficio de la mano de su padre. Al tiempo se forma técnicamente en la academia de "El Carbonero". Su debut profesional lo realiza colaborando con la Macanita. En el transcurso de su carrera se ha convertido en uno de los guitarristas más solicitados en proyectos discográficos, acompañando al cante a figuras como Jose Merce, Diego el Cigala, Manuel Orta, Niña Pastori, Marina Heredia, Diego Carrasco, Montse Cortés, Argentina, Vicente Soto Sordera y un elenco más de artistas, entre los que se encuentra actualmente Antonio Reyes.
Después de estos breves apuntes biográfícos, de ambos artistas, paso a relatar en lo que puedo, lo que corresponde a la actuación de estos dos flamencos.
Con la colaboración de las palmas de Patricia Valdés y Tate Núñez, a lo largo de una hora aproxima damente, se comenzó por Solea,(curiosamente de la misma forma que Rafael de Utrera) y de un mismo corte musical.
Alargando los tercios con exigencia, en largas melismas, arropado ligeramente con suaves falsetas y cierres por la guitarra de Diego, Antonio Reyes, finalizo con solvencia este estilo. Continuo por tangos, en un alarde de buen cante y pellizco, con largos si lencios en el compás por parte de la guitarra, dejando espacio al cante, cubriendo a veces con ritmos a contra tiempo. Siguió por Seguiriya, Jaleos, Cantiñas de Cádiz, para finalizar por Bulerías y, un bis por fandangos con tintes de Manolo Caracol.
En conjunto, una actuación seria y bien presentada, mezcla de clasicismo y modernidad, sobre todo en el toque de guitarra, algo escasa en el acompañamiento, quizás se deba a las nuevas tendencias o, al estilo muy particular de Diego del Morao,que prefiera dejar lucir la voz del cantaor Antonio Reyes, que se encuentra en un momento mágico, con una voz muy flamenca y en excelentes condiciones.
Enhorabuena y felicidades a estos grandes artistas, que mostraron un flamenco pleno de arte para el disfrute de la afición Vallisoletana.

Instantáneas en los camerinos con algunos amigos aficionados
Dos artistas juntos, con juventud, que han sabido asentar su carrera plena de éxitos, para la continuidad del Flamenco, que al fin, es lo importante para la historia de este Gran Arte con mayúsculas.
Una breve pincelada de lo que fue la valada
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