Como continuación de la primera reseña, entramos a conocer el grupo de la Seguiriya. Ya mediado el siglo XIX el incipiente flamenco sale del entorno reducido en el que se encontraba, limitado a familias, reuniones de amigos, y fiestas privadas para ser reclamado por un público general deseoso de conocer y escuchar a los artistas flamencos. En estas circunstancias aparecen nuevos espacios públicos denominados Cafés Cantantes en donde el flamenco comienza a ejercer la supremacía general sobre un publico numeroso aficionado que sigue de cerca la aparición de los artistas en estos locales de moda que proliferan por todas las ciudades más importantes del territorio nacional, no solamente en las provincias andaluzas, también se extienden por Barcelona, Madrid, Murcia, Valencia, Extremadura y algunas más del norte español.

locales amplios que solían disponer de un escenario capacitado par acoger a un grupo numeroso de artistas de variedades, entre las que destacaron los flamencos, consistiendo en varias bailaoras uno o dos guitarristas y los cantaores del momento. En estos locales el flamenco comenzó a profesionalizarse
gracias a la tenacidad y lucha por dignificar este arte por parte del cantaor Silverio Franconetti.
En estos años aparecen nuevos estilos o cantes que terminan por completar la gran familia de los estilos flamencos, con la aparición de los cantes de levante, los estilos de ida y vuelta llegados de los países latino americanos. Artistas como la bailaora Macarrona, llevan este arte fuera de las fronteras españolas, sobresaliendo al cante artistas como Juan Breva, Rojo el Alpargatero, Antonio Chacón y Manuel Torre entre otros muchos. Estilos como la solea, la seguiriya, el tango, las alegrías, las bulerías, malagueñas, fandangos terminan de configurarse en armonía y compás, con las aportaciones de Antonio Chacón y el guitarrista Ramón Montoya que fijan las bases de los cantes, llegando a ser la pareja más importante de finales del siglo XIX, denominada esta etapa como la "Edad de Oro" del flamenco.Si hay que definir lo que es música flamenca, no
hay mejor forma de hacerlo que escuchando sus cantes básicos.
Junto
con la carga melódica de los cantes libres, es el ritmo la esencia misma de
este arte. Siguiriyas, soleares, tangos, bulerías y alegrías tienen su origen
en la fusión de culturas que el pueblo andaluz logra a través de su larga
historia, si bien son los gitanos afincados en Andalucía sus principales
artífices y difusores.
A la Seguiriya, se le acopla una música y compás, para crear
uno de los grupos principales más importantes del flamenco con características
especiales y únicas.
La seguiriya, seguidilla, o siguiriya,
es un cante de sentímiento de carácter muy dramático de reelaboración gitana.
Esquema
del grupo de la seguiriya
Serrana
Liviana
Caval
Este estilo se desarrolla en puntos
geográficos andaluces como Cádiz y los Puertos Jerez , Sevilla y Triana principalmente.Su origen se encuentra en el romance, por lo tanto heredera
del grupo de la Toná siendo en principio una toná, a la que se le acoplo una
música para ser bailable que junto con el fandango fueron los primigenios
bailes españoles extendidos por toda la geografía peninsular, consiguiendo
desplazar a los bailes encortesados de salón afrancesados. En su principio
originario se denomino seguidilla, para ser aflamencada en Andalucía por los
gitanos y tomar su propia entidad cantable pasando a ser uno de los estilos
flamencos principales de lo jondo, generadores o matrices de otros estilos
derivados; como se puede apreciar en este esquema:
Seguiriyas
Locales
- De Jerez
- De Cádiz
- De Triana
- Los Puertos
Etimología y Orígenes El origen etimológico de
la palabra “siguiriya” se halla en la deformación fonética de “seguidilla” (de seguida), cante que hace su aparición
histórica en los últimos años del siglo XVIII. Las principales comarcas
cantaoras son Cádiz y los Puertos, Jerez de la frontera y el barrio de Triana,
en Sevilla. Las más conocidas son las gaditanas y las jerezanas, pues las
trianeras, más arcaicas, han sido menos interpretadas y divulgadas.
Características
melódicas:
La Siguiriya comienza con un quejido muy profundo y lastimero para entrar en
los primeros tercios, algunos de ellos redoblados, culminar en el tercero,
largo de métrica y música, y caer verticalmente en el cuarto, otra vez más
corto. El ámbito es de 7ª (Sol2-Fa3).
Ritmo: El ritmo es producto
de una combinación de compases binarios y ternarios, que origina un tiempo de
cinco pulsos, dos largos y tres cortos.
La
estructura;
depende del texto. Habrá tantas secciones como versos se canten, y éstas se
distinguen por el tipo de cadencia: semicadencia o conclusiva. Todas las
melodías están basadas en la ornamentación con melismas de dos notas: una que hace la función de tónica y otra
que tiene el puesto de dominante. Una de las letras más antiguas que se
conocen, es la del cantaor “el Planeta”, (Antonio Monge Rivera ¿1789 Málaga-1856) cantaor
y maestro del "Fillo". Pertenecientes ambos a la primera época del
preflamenco anterior a la segunda mitad del siglo XIX (1850).
Métrica Literaria 1. Seguidilla. Estrofa
de cuatro versos heptasílabos los impares y pentasílabos los pares. La rima
suele ser asonante en los versos pares, quedando libres los impares. 2.
Terceto. Ambos son especialmente dramáticos, desgarrados, sombríos y
desoladores, con letras tristes que reflejan la tragedia humana.
Copla cantada (Ay), que penita más grande,
la que tengo yo;
que se ha muerto la
mare
(de mi alma) de mi
corazón.
De este estilo de cante, se pueden
clasificar; de Cádiz, Jerez, Los Puertos y Triana, aunque realmente esta
relación no debería de ser local, sino más bien, personal y de cada autor, pero
la flamencología las denomina por el lugar de nacimiento o estancia del creador
y punto geográfico de su desarrollo. A sí en Cádiz, se pueden enumerar las de El Viejo de la Isla Silverio
Franconetti Juan Feria, y Francisco la Perla, como primeros cantaores
divulgadores de este estilo musical gaditano.
Pedro Fernández Fernández,
"el Viejo de la Isla", nació en San Fernando de Cádiz en 1836.
Mientras vivió en Cádiz, se le conoció como el viejo de La Isla y en su pueblo
natal como Perico Piña, hermano de María Borrico. Todos los estilos de
seguiriyas de Cádiz parecen que tienen una relación directa con este cantaor a
quien se le atribuye el estilo de la seguiriya gaditana. Esta seguiriya fue la
más grabada en las primeras décadas del siglo XX, por
otros cantaores que escogieron su modelo.
De
Jerez:
Se atribuye a Jerez
las seguiriyas más jóvenes con influencias de otras escuelas o creadores de
Cádiz y los Puertos recogiendo matices de Triana y los Puertos. Los estilos jerezanos suelen repetir los tercios tanto como los de
Cádiz, muy ligados y cortos, derivados del Viejo de la Isla.
Grabación interpretando una seguiriya, Terremoto de Jerez acompañado por Parrilla de Jerez.
Los
Puertos, Es
una zona que comprende, San Fernando Puerto Real, el Puerto de Santa María, y
Sanlucar de Barrameda.
Los estilos de seguiriyas en esta zona
son los más numerosos (datan 35) y reúnen unas características muy especiales.
Junto con las de Triana pueden que sean las más antiguas. Los cantaores que más
han influido en estos estilos fueron; El Planeta, El Fillo, Curro Durse y María Borrico.
Partiendo de estos cantaores, se desarrollan estos estilos que se
caracterizan por sus tercios largos, y muy poco repetidos. Muchas de las
seguiriyas y cabales parten de esta zona.
Triana. Como en muchas
ocasiones, en cuanto a la autoría y origen, nos encontramos con diferentes
opiniones que en vez de esclarecer hechos lo único que se encuentra a la hora
de estudiar y analizar la historia del flamenco son diferentes hipótesis, no conclusivas. Según algunas de estas, se cree que las seguiriyas de Triana son las más
antiguas. En estas seguiriyas se encuentran reminiscencias análogas entre los
estilos del Planeta, el Fillo y Frasco el Colorao, a si como antiguas tonás.
Se toma a Frasco el Colorao como creador
posible del origen de estas seguiriyas trianeras.
Estructura
modal de la Seguiriya.
Este estilo se inicia sobre el modal
andaluz (toque por medio) LAM – Sib – DoM – Rem y su tonal mayor de FaM. con su
dominante en Do7ª, y subdominante Sib, rematando este estilo normalmente con
una Cabal (tonada) llamada, "macho", con su cambio de tonalidad al
modo mayor en LA, con Mi7ª dominante y RE subdominante.

Como inicio, la guitarra da comienzo con
unos rasgueos fuertes que se rematan con ataques cortos y secos sobre el
bordón, empleando el modal en La-Sib (toque por medio) para dar entrada al
cante, que suele ser sobre unos ayéos largos a modo de sentimiento de dolor, o
más generalizado sobre la tarabilla tiritirí... a modo de llamada para dar la
salida del cante.
Seguirá un primer verso corto sin demasiada dificultad rematado por la
guitarra con un cierre corto y seco, que serepetirá sobre el resto de los tercios,
entre los que el guitarrista introduce pequeños fraseos musicales (falsetas)
adecuadas al modelo de la seguiriya que se interpreta.
El cantaor llegará a un verso final de gran intensidad tras el cual el
guitarrista cambiara al modo mayor para abordar el macho o cabal, que suele
indicar el final del estilo, donde el cantaor pone de manifiesto su cualidades
y facultades artísticas. Esta fórmula de finalizar este estilo y otros más
comunes, se dio con frecuencia en la época de los cafés cantantes segunda mitad
del siglo XIX, rematando el cante con otro estilo de mayor amplitud sonora, y
diferente tonalidad, con el fin de mostrar al oyente aficionado las facultades
cantoras la técnica de la voz y el dominio en el cante, como efecto a dar más
intensidad y efectividad hacia el espectador y levantar los aplausos y oles.
Tonalidad de la Cabal o "macho" de la Seguiriya.
Quedando desde entonces fijado con el nombre de
macho, formula que se adapto posteriormente a otros estilos, como la malagueña,
rematada con el cambio a un fandango abandolao. Fórmula rítmica de la Seguiriya
1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 -- 8 - 9 - 10 - 11 - 12
Tiempos fuertes | | | | |
La seguiriya se interpreta sobre un
compás de métrica de doce tiempos o amalgama, a la inversa de la solea, uno de
3x4+ 6x8.
Manuel Agujetas acompañado por Manolo Sanlucar interpretando la Seguiriya.
Con esta grabación como ejemplo finaliza la exposición del grupo de la Seguiriya, resaltando y puntualizando que los estilos flamencos se fueron creando de forma generacional, por lo que necesariamente fueron recreados por diferentes interpretes hasta llegar a su definición actual, por lo que estuvieron sujetos a las diferentes contaminaciones interpretativas de sus creadores y recreadores, por lo que carecen de pureza original..
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